Todos hemos salido de la facultad con miedo, pero todos los abogados que seguimos en el lío  hemos sobrevivido a los nada fáciles inicios de la misma. Espero que estos consejos te sean de  utilidad para hacerte más fácil la vida. Comenzamos:  

1. Esto es un maratón, no los 100 metros lisos.  

Esta profesión tristemente, se alimenta de asuntos que, en muchas ocasiones (más de lo que  quisiéramos) tardan años en solucionarse. Por eso, tienes que hacerte a la idea de que la  paciencia es uno de los aliados más valiosos que tenemos en esta profesión. Y a todo se  acostumbra uno.  

No puedes pensar que si, en tus primeros meses no has terminado de solucionar ningún  asunto del todo, es un problema tuyo, es que los tempos del Derecho son inexorables y casi  infinitos.  

2. Al principio debes tener paciencia, pero no aguantar lo inaguantable. 

Esa tan manida percepción de que por fuerza los abogados jóvenes debemos pasarnos lustros  sin ver un céntimo se acabó. No te estoy diciendo que en tu primer despacho vayas a empezar cobrando miles de euros, pero tampoco que te tengan explotado sine die.  

Si te topas con uno de esos despachos donde te tienen haciendo fotocopias por la módica  cantidad de 0 euros y diciéndote que “todos empezamos así” huye, amigo. Lo antes posible. Te diría lo mismo si te escogen en uno de esos despachos gigantescos donde tu horario es de 9 de  la mañana a 9 de la noche, con una hora para almorzar y si te vas a las 7 te miran mal (pero es  que esto, tristemente, es tener éxito para muchos).  

Valórate, no lo va a hacer nadie por ti.  

3. Si eres autónomo, aprende a cobrar.  

Esto se aprende con el tiempo. Al principio todos hemos tirado de primeros clientes y de las  3F: Family, friends and fools. Al principio todos hemos trabajado casi gratis. Pero debes  ponerte un horizonte temporal para superarlo. No puedes hacer eso durante mucho tiempo. Y  si puedes liberarte de las 3F también hazlo. Nada como la tranquilidad de no tener vínculos  emocionales con los clientes. Se duerme mucho más tranquilo.  

Ah, y haz hoja de encargo con provisión de fondos siempre. S I E M P R E.

4. Apúntate a un bombardeo.  

Esto es un consejo personal. Tienes que darte a conocer. Tanto si estás integrado en un  despacho como si trabajas por tu cuenta. Apúntate a todos los eventos que haya por tu zona,  aunque no sean de tu sector. Intenta crear alianzas con asociaciones, ONG, empresas, medios  de comunicación, cualquier cosa que se te ocurra. Que se te vea.  

Los contactos lo son todo (o casi todo). Por esto, el dicho aquel de que “hay que tener amigos  hasta en el infierno” en la abogacía es más cierto que en ninguna otra profesión. 

5. Asiste a todas las conferencias, ponencias, cursos y jornadas que haya.  

La formación en nuestra profesión es vital. Quedarse obsoleto es muy peligroso y puede  conllevar responsabilidad, por lo que estar al día de lo que pasa en el sector es casi  imprescindible. Aunque, a priori, el contenido de la ponencia a la que te vas a apuntar no esté  muy alineada con tus objetivos, apúntate. Siempre vas a aprender algo nuevo. Y si no tienes  algo claro, PREGUNTA. No te cortes, seguro que muchos de los otros asistentes tienen la  misma pregunta y no se atreven a hacerla. No hay pregunta tonta y, si la haces con educación  y humildad, los ponentes normalmente están encantados de responder a las dudas. Nada más  triste que una conferencia donde nadie tenga nada que preguntar, porque significa que nadie  ha prestado atención.  

6. Lee el periódico.  

Esto no es obligatorio, pero sí es recomendable. Y ello es porque los temas que salen en  prensa a menudo son preguntados por personas que tienen esos problemas. Y eso son  potenciales clientes. Con la respuesta adecuada, puedes terminar captándolos.  

Además, un poco de culturilla general no le viene nada mal a nadie.  

7. Especialízate, pero no al principio del todo.  

Déjame que te explique. Cuando terminé el master de abogacía, me decidí por hacer un master específico en Derecho Civil. Y acerté. Terminé dedicándome a esa materia, pero muchos otros de mis compañeros no han tenido la misma suerte y no les ha servido para nada.  

Por eso, empieza primero a trabajar y cuando los clientes y la experiencia terminen por  especializarte, estudia lo que quieras para terminar de especializarte. Lo contrario puede ser una pérdida de tiempo y de dinero.  

8. El marketing está a tu favor.  

Cuando empezamos a ejercer no hay nada escrito sobre nosotros, ni para bien ni para mal. Tenemos la posibilidad de que se diga de nosotros lo que queramos. Llena la red de artículos  como este donde aparezca tu nombre, crea tu propia página web, tu blog, tus redes sociales, anúnciate en Google, escribe en el diario de tu pueblo, pide reseñas (siempre reales, porfa) a  los pocos clientes que tengas. Lo que sea.  

9. Digitaliza todo lo que puedas. 

Y cuando digo esto no solo me refiero a que crees tu página web, sino que el funcionamiento de tu despacho internamente sea lo más digital posible. Te lo dice una que ha digitalizado un despacho que había trabajado durante 20 años de manera totalmente analógica. Y es mucho  más difícil hacerlo después que empezar de manera digital desde el principio.  

10. Apóyate en compañeros con experiencia. 

Cuanto más tiempo pases ejerciendo, más cuenta te darás que sabes menos. Cuando sales de  la facultad piensas que estás preparado para lo que te echen. Te voy a hacer un spoiler: NO. 

Por eso, siempre debes tener uno o varios compañeros de referencia que puedan solventar tus  dudas y aconsejarte sobre cómo afrontar un asunto. Que no te de miedo de consultarle, si  tiene vocación estará encantado de ayudarte. Así previenes problemas y creas lazos con los  compañeros de profesión, que a veces son más importantes que los propios clientes.  

Espero que estos consejos te hayan servido de utilidad y no te agobies. Es una profesión  maravillosa, que engancha y que todos los días nos sorprende. Quizás esto último sea lo que  hace que nos apasione.  

BONUS TRACK:

Aprovecha que tienes tiempo para prestar un servicio inmejorable. Dedica  todas las horas del mundo a ese primer asunto, empápate de jurisprudencia y prevé todos los  movimientos del contrario. Y cuando tengas muchos más asuntos, habrás naturalizado esta  excelencia y no te costará nada seguir prestando ese servicio excepcional.  

Rosario Serrano Pavón 

Abogada

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