El ejercicio profesional de la Abogacía implica asumir numerosos retos y dificultades. La relación con el cliente es el eje central de nuestro trabajo, todo ello sin perjuicio del manejo de otras circunstancias como los plazos, servicios de proveedores, marketing, etc.

En concreto, a través de este artículo, pretendo ofreceros algunas claves para afrontar una situación incómoda. Llega una llamada al teléfono profesional y resulta ser un cliente interesado en tus servicios y que acepta el presupuesto que se ofrece sin reservas. Sin embargo, el margen de maniobra es límite: 24 horas para una demanda.

De forma específica, ¿cuáles son los factores que deben tenerse en cuenta para sacar esta empresa con éxito? A este respecto, podrían citarse los siguientes puntos:

1º La documentación: La prueba documental debe ser presentada en su totalidad, anotándose los nombres asignados a cada uno de ellos en un anexo a la demanda. En todo momento, el cliente debe aportar toda la información con la máxima inmediatez posible.

2º La acreditación de la representación: Con carácter general, si no es la primera gestión que se realiza o se va a llevar a cabo en favor del cliente, es preferible aportar copia del poder general para pleitos. De lo contrario, cabe la posibilidad de mencionar de forma muy concisa la inclusión de un futuro apoderamiento apud acta con estos términos: «circunstancia que se acreditará mediante apoderamiento apud acta que se aportará en el momento procesal oportuno».

3º La descripción de los hechos: Obviamente, una demanda supone contar una historia, pero no se trata de una novela ni un tratado jurídico sobre una cuestión concreta. Por lo tanto, la descripción de los hechos debe ser detallada, pero al mismo tiempo debe procurarse la eliminación de aquellos detalles superfluos.

4º La inclusión de los fundamentos de derecho: Probablemente, es la parte más mecánica de una demanda, puesto que comprende la respuesta a apartados que son muy similares dentro de un ámbito del Derecho. En todo caso, las normas procesales vienen a responder a estos aspectos formales de la demanda, ya sea la Ley de Enjuiciamiento Civil o la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

5º El desarrollo del fondo del asunto: La experiencia demuestra que se trata de uno de los aspectos que más debe cuidarse en una demanda. El tratamiento de las cuestiones de fondo no es una mera retahíla de artículos de leyes específicas o jurisprudencia reciente del Tribunal Supremo, sino que implica el desarrollo de una argumentación sólida que obedezca a una estrategia previa de los derechos y pretensiones de los clientes.

6º La concreción de la petición: En ocasiones, se achaca a los Abogados el uso de un lenguaje sobrecargado, capaz de desvirtuar lo que verdaderamente se está pidiendo. Por ello, no debe obviarse el fin principal de las acciones judiciales, haciendo valer o restringiendo un derecho sobre otro.

7º La realización de los otrosíes: Estas peticiones adicionales no tratan cuestiones secundarias u olvidos de los profesionales, sino que permiten la preservación de la subsanación de las actuaciones procesales- un elemento muy necesario cuando toca llevar a cabo acciones rápidas e inmediatas- la presentación de las pruebas o ciertos requerimientos al Juzgado y Administraciones Públicas, entre otros pormenores.

8º La comprobación del estado de la firma electrónica y la operatividad del sistema Lexnet: Un fallo técnico puede determinar que no se culmine el encargo encomendado, por lo que toca revisar la instalación de la firma electrónica y la versión de Lexnet, si funciona la actual o toca realizar una nueva instalación.

En definitiva, 24 horas pueden dar para hacer muchas tareas. Pero, un encargo delicado, como pueda ser una demanda, implica la observación de muchos detalles. Y, al menos, esa preocupación puede ser un factor diferencial entre letrados.

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